Ingrid Ayub y Johannes Fergus llegaron en el mismo día al aeropuerto Eldorado de Bogotá y pasaron por la misma puerta de inmigración, pero a las pocas horas su mundo era diferente. Mientras que la primera reposaba en la cama king size de un lujoso hotel del norte, su compatriota acomodaba su morral en un pintoresco hostal para mochileros en La Candelaria. Pero al atardecer, ambos contemplaban otra vez las mismas montañas, dispuestos a comprobar si ese país que estaba allá, en el horizonte, es el nuevo paraíso del que todo el planeta habla y no ese infierno que hace unos años los espantaba.
Ingrid Ayub es una reconocida ornitóloga que vino invitada por Proexport para dictar una serie de talleres a los hoteleros del país con el ánimo de que aprendan a atraer a buena parte de los 150 millones de personas que hacen turismo de avistamiento de aves en el mundo y que gastan en ello más de 1,2 billones de dólares. Fergus es un aventurero británico que quería quedarse apenas dos noches en Bogotá y terminó yéndose varias semanas después. Ambos quedaron conmovidos de un país que es una potencia mundial en ornitología y que ha comenzado a borrar la mala imagen de la violencia y el narcotráfico y a convertirse en una atractiva meta turística. Ese reconocimiento es mundial. El pasado 28 de enero, Germán Porras, ex secretario de Turismo de España, en la inauguración de la Feria Internacional de Turismo, Fitur 2009, presentó un informe en el cual asegura que Colombia "ha logrado volver del borde del abismo" por dos razones: "Porque ha sabido transformar la realidad en materia de seguridad e infraestructuras", y porque ha logrado crear una imagen de marca del país que vale tanto para el turismo como para las inversiones extranjeras. "Colombia cogió el toro por los cuernos en su eslogan promocional –‘Colombia, el riesgo es que te quieras quedar’, y abordó directamente la percepción del país como destino de riesgo pero utilizándola en un sentido positivo".
Convertir a Colombia en el "quinto país turístico de América Latina en el 2010", con cuatro millones de turistas internacionales y unos ingresos de 4.000 millones de dólares el doble de lo de ahora es, según el experto, la meta colombiana. Y los pasos hacia allí han comenzado a darse. El informe destaca cómo el número de visitantes extranjeros se ha duplicado entre 2003 (624.990) y 2008 (1’222.102), lo mismo que un sorprendente dato: el turismo se ha convertido en el tercer sector de la exportación después el petróleo y el carbón, con 2.263 millones de dólares en 2007 y un crecimiento del 12,7 por ciento respecto de 2006.
La reacción ante ese nuevo boom se ve en obras concretas. La prestigiosa cadena J.W. Marriott avanza en la construcción de un hotel de cinco estrellas, 259 habitaciones y más de mil metros cuadrados de salones de reuniones y convenciones. "Estamos seguros de que se convertirá en el más lujoso y cómodo del país por sus estándares y calidad de servicio. Estará operando a mediados del 2010", dice Nicolás Llano Muñoz, gerente de Mercadeo del grupo Robles, constructor del proyecto.
Esa noticia quizás no le preocupe mucho a un joven como Fergus, que prefiere los hostales para mochileros que también han crecido en Colombia, pero por su tranquilidad, limpieza y hospitalidad: el inglés se decidió por ejemplo por el Platipus Hotel, de Bogotá, porque lo primero que se ve en su página de Internet es un letrero que dice: "Si Usted piensa usar cocaína durante su estadía en Colombia, esperamos que reconsidere esa decisión. Además de sus efectos nocivos en el cuerpo, su producción ocasiona significativos daños al medio ambiente, y el dinero que esa droga produce va directamente a apoyar los grupos armados del conflicto interno de Colombia, causantes de asesinatos, masacres y el mayor desplazamiento de personas del mundo. Por eso les pedimos no apoyar la violencia en el país comprando cocaína".
La misma filosofía está en este sector de hostales, entre cuyos principales establecimientos se cuentan el Villa Babilla Guesthouse en Tolú, el Casa Viena en Cartagena, el Fly Site Hostel en Bucaramanga, La Iguana y el Hostal Mochileros en Cali, la Casa de Felipe en Taganga, The Black Sheep y Casa Kiwi en Medellín, Plantation House en Salento, El Maco en San Agustín, Macondo Guesthouse en San Gil y el Colombian Highlands en Villa de Leyva.
Y por eso Fergus, lo mismo que miles de turistas de este pequeño pero inestimable sector del turismo de mochila, también suman en el progresivo tráfico aéreo internacional que aumentó positivamente durante 2008 y cerró el año con un crecimiento del 7,5 por ciento. Según Óscar Rueda García, viceministro de Turismo, se aspira a que el sector crezca en un 11 por ciento en 2009.
Por ese motivo, ningún hotel se ha quedado quieto. Por ejemplo el ya tradicional María Isabel, de Bogotá, cambió su estrategia, y en estos tiempos de dificultades económica, el gerente, José Ismael Gómez, le dio un giro que le representa hoy un magnífico índice de ocupación. Primero se alió con agencias de viajes de Estados Unidos y Europa y con cirujanos plásticos y odontólogos de reconocida trayectoria en Colombia, y creó "paquetes" de lo que él denomina Turismo Estético: además de disfrutar de sus vacaciones, el viajero aprovecha para realizarse tratamientos o cirugías estéticas o de mejoramiento de salud. Todo esto con calidad internacional y con tarifas sumamente atractivas. Y si en el período de convalecencia el viajero permanece cuatro noches en el hotel, obtiene el derecho a ser transportado totalmente gratis en confortables vehículos hasta y desde el Hotel California, que es la versión campestre de la misma cadena y situado en Pacho, Cundinamarca.
Las grandes cadenas hoteleras internacionales también se han dado cuenta de ello y de que Colombia necesita cada día de más y más habitaciones, bien sea de hostales para aventureros o palacios de cinco estrellas. La Asociación Hotelera de Colombia (Cotelco) afirma que entre 2008 y 2010 las firmas extranjeras del sector invertirán unos cuatro billones de pesos en hotelería en el país y se proyectan unas 15.000 nuevas habitaciones, es decir un veinte por ciento de aumento sobre las que actualmente hay en Colombia. "El país va rumbo a la meta de contar con alojamiento suficiente para acoger a los cuatro millones de turistas extranjeros que el país espera recibir en el 2010", afirma Jaime Alberto Cabal, director de ese gremio. La lista de los inversionistas extranjeros del sector es larga: la cadena Sonesta con sede en Boston, Estados Unidos y el grupo hotelero colombiano GHL Hoteles tienen listos 140.000 millones de pesos para proyectos en Barranquilla, Cartagena y Bogotá. La firma española NH planea operar en los alrededores del Parque de La 93 un hotel de cinco estrellas cuya construcción cuesta 40.000 millones de pesos, lo mismo que un segundo hotel en Bogotá y otro en Medellín.
A su turno el proyecto bandera de la cadena Hyatt es el Latinoamerican World Trade, un complejo de exposiciones permanentes con un hotel que estará situado en el eje de negocios de Ciudad Salitre de Bogotá. A ella se une el grupo Mercure la segunda marca del grupo hotelero francés Accor– que inauguró en Ibagué el Mercure Hotel Ibagué Altamira. El hotel, que hasta hace unos meses llevaba el nombre de Sofitel, espera unirse a otros cinco proyectos más, que a finales de 2011 confía tener la cadena en Bucaramanga, Bogotá, Barranquilla, Cali y Medellín. También el grupo Crowne, que hizo una alianza con las Fuerzas Militares para operar el Crowne Plaza Tequendama, no sólo remodeló el emblemático hotel de la capital sino que también avanza en un nuevo producto turístico, el Aparta Suites
Tequendama, que se espera esté listo en 2010.
En el año que viene, el país que no vemos y que se ha vuelto atractivo, espera recibir cuatro millones de visitantes. Por eso tiene que haber cama pa’ tanta gente.
Revista Diners